TEODOSIO RAMIREZ RAMIREZ

1843 — 1914

Militar y ciudadano distinguido

Por: Ulpiano Ramírez Urrea, Pbro.

(Fechas entresacadas del «Cantón de Marinilla por Guillermo Duque Gómez).

No da Monseñor Ulpiano la fecha en que nació don Teodosio, con ser su padre, ni he logrado hallarla en documentos y libros de nuestra Parroquia de La Asunción. Creo que, pues actuaba ya en 1860, este hijo de don Felipe y doña Josefa debió ver la luz en la década del 40, poco más o menos.

Casó con Magdalena Urrea Gómez “Malenita”—, del médico Ulpiano y doña Rosa, hija ésta del prócer Antonio Gómez Arbeláez y de doña María Jesús Gómez Hoyos – “Mamasús’-, conocida en toda la región por su eximia caridad. Magdalena venía, por su padre, de familia de próceres igualmente. Y la de Teodosio no les iba en zaga.

Los Ramírez Urrea – de Teodosio y Magdalena -, individuos de particular brillantez, han dado a su patria chica múltiples satisfacciones en los campos de la virtud, del saber, de la bondad, del trabajo: Los Monseñores Ulpiano y José Joaquín, el ingeniero Teodosio, el médico Felipe, las monjas Clara, Magdalena y Susana, el abogado Valerio, Rafael, Jesús, Nacianceno y Julio, por una u otra causa son inolvidables aquí.

El Canónigo Ulpiano da estas noticias, las más imperantes, acerca de su padre:

Cuando en 1860 el voluble General Mosquera se alzó en armas contra el Presidente Ospina, Ramírez voló a inscribirse como defensor de La legitimidad. Que no se inscribió “por cumplir” lo indica el hecho de que a fines del 61 andaba, con grado de Capitán, en la Ayudantía del Jefe de la División del Sur, Cosme Marulanda. Por esa época intervino en el combate de “Playas», en el Nordeste y salió herido. Entonces volvió a su hogar en busca de salud.

Como sus lesiones eran graves, debió permanecer en Marinilla, donde, con grado de Sargento Mayor, manejó la Comandancia del Cuerpo de Reserva organizado aquí en 1862.

En el 65 lo vemos asistir al Cabildo, del que fue Vicepresidente.

Al ver que la llama surgida en el Cauca en 1876 amenazaba con su fuego al Estado antioqueño, tornó a la pelea con los paisanos que – a órdenes de Obdulio Duque – formaban la División “Giraldo”. De ella era “Jefe de Día» el 20 de noviembre, cuando empezó el trágico lance de “Garrapata”, del cual todo mundo salió con pérdida. En suspenso la inútil sangría, don Teodosio ganó por su denuedo en el campo las presillas de Coronel.

Sin salud otra vez, volvió a su hogar a fines del año. Por eso no estuvo en el desastre de “Morrogordo», cerca de Manizales, en abril del 77, donde cayeron Obdulio Duque y Cesáreo Gómez.

Como hablaban en el 78 de una sedición contra el gobierno de Tomás Rengifo, idea para él descabellada, por no prestarse a insinuaciones de un puñado de amigos cogió para Bogotá. Con tan mala fortuna que al retomar en febrero del 79 y sin haber estado ese mismo día en la desgracia de “El Cuchillón”, al devolver pasos en busca de sus maletas lo apresaron cerca de Rionegro.

De ahí fue a dar a la cárcel de Medellín, hasta que probada su ausencia de Antioquia lo dejaron en libertad con la venia suprema de Rengifo.

Se dedicó después a los negocios y al cuidado de sus bienes, no muchos y a la brega, desde el Concejo, en favor de los marinillos.

De tanta paz lo sacó la insurgencia contra Núñez, en el 85. Por defenderlos se alistó con sus hijos Rafael y Teodosio (el último de sólo 16 años) y siguieron a buscar en Vahos (la Granada de hoy) a los paisanos que debían concentrarse allí al mando de los jefes Ricardo Giraldo, Eusebio M. Gómez y José María Ramírez Vargas. Cuando se aprestaban para ir a Medellín, a pedirle cuentas al Gobernador Luciano Restrepo, sublevado también, se logró en Manizales un acuerdo que apagó la llama en Antioquia.

Con la entrada de los años, don Teodosio se alejó de los asuntos bélicos.

Según folio 87, Libro IX, de la Parroquia de La Asunción, murió aquí en 1914, en 28 de abril exactamente.