SALVADOR ALZATE

1801 – 1855

Hijo de Simona. Héroe de la independencia

Alzate Salvador

Por. Luis Duque Gómez

Fue tal vez el más brillante de los hijos de doña Simona Duque. En el Archivo Nacional de Bogotá se guarda su hoja de servicios a la Patria y en ella consta que desde los primeros meses de 1819 se incorporó a la guerrilla de José Urrea, que desafiando toda suerte de peligros hostigaba en Marinilla a las huestes realistas de Tolrá, hasta lograr ponerlas en fuga desde antes de la entrada de Córdoba al territorio antioqueño, pocos días después del triunfo de las tropas libertadoras en la gloriosa batalla de Boyacá. En 1820 se enroló en el ejército que emprendió la campaña del río Magdalena, al mando del teniente coronel Carlos Robledo. Presente en las acciones de Pajarito, Chorros Blancos y Tenerife, entró con las tropas del General Mariano Montilla en la ciudad Heroica, después de un prolongado sitio que terminó por arrojar fuera de las legendarias murallas a quienes la habían ensangrentado en 1816. En 1823 luchó contra los facciosos de Santa Marta y en 1826 fue destinado a Venezuela, con los grupos patriotas que combatieron con arrojo en Ocumare, Santa Lucía y Quebrada del Infierno, al lado de bravo General José Antonio Páez.

En los aciagos días de 1829, fiel al libertador y estricto observante de la disciplina militar, le tocó enfrentarse a su viejo compañero de armas, General José María Córdoba, cuando éste se embarcó en la loca aventura revolucionaria que lo llevó a la muerte a manos del oscuro asesino Ruperto Hand. Enrolado con el grado de Capitán en la expedición punitiva de O’Leary, fue puesto al mando de un destacamento que debía desembarcar en el sitio de Soplaviento, con el propósito de tomarse a Puerto Nare, que estaba en manos del edecán de Córdova, Capitán Francisco Giraldo. Logrado con éxito este propósito, fue fácil para Salvador Álzate la toma del puente El Balseadero, un paso estratégico que franqueó a O’Leary la púnica entrada posible a la provincia de Antioquia y que le facilitó enfrentar a los grupos rebeldes que comandaba el Héroe de Ayacucho en compañía de valientes capitanes de Rionegro, Marinilla, El Santuario y otras poblaciones de la Montaña. Empeñados ambos bandos en feroz combate, correspondió la iniciativa a la compañía que comandaba el hijo de doña Simona, a órdenes del coronel Carlos Castelli, la cual cargó con tanto arrojo sobe el enemigo que en poco tiempo decidió la acción en favor de las tropas legitimistas. Su pundonor de militar lo obligó entonces a disparar implacable el fuego de su fusilería contra la vanguardia del rebelde General e inclusive a cortar la retirada a sus propios amigos y parientes, que allí luchaban por sus ideales revolucionarios, como Anselmo Pineda, Francisco Giraldo Arias y otros marinillos.

Su valor en el combate de El Santuario le valió el ascenso a Comandante Primero, hecho por el General Urdaneta y ratificado después por Bolívar. Hecho prisionero en 1831 y posteriormente liberado en 1832 pidió su retiro de las armas, en memorial dirigido al General Obando, en el que demuestra su espíritu civilista y explica las razones de su determinación.

“(…) porque estoy firmemente persuadido que a la sombra de las leyes y bajo la protección de un gobierno moderado, el pueblo será feliz, recogiendo el perimo de sus heroicos servicios; que, a impulsos de su opinión bien pronunciada, el ejército ha de reducirse lo más indispensablemente para defender el país de los ataques externos y conservarlo contra las conmociones interiores”.

Y más adelante agrega:

“Mas no por esto ha de persuadirse el gobierno de mi intensión se dirija a eludir, pero aún a desentenderme del deber sagrado que como ciudadano y soldado nato de la Patria he contraído: el de tomar las armas en su defensa cuando el enemigo común la amenace o la ataque. Bajo los pendones nacionales tendré la gloria de combatir y aun de morir si fuese necesario defendiendo la libertad y la independencia”.

Nació en Marinilla y el 24 de mayo de 1801, murió en la misma ciudad el 18 de julio de 1855, dos años y medio antes que doña Simona, su heroica madre.