RICARDO MARIA GIRALDO GOMEZ

1839 – 1885
Pundonoroso Militar. Fundador de Puerto Berrío.

Giraldo Gómez Ricardo María

Por: Néstor Giraldo Ramírez, Pbro.

Nació el General Ricardo María en Marinilla el 16 de marzo de 1839, en el hogar formado por el Capitán Antonio Giraldo Ocampo y Concepción Gómez Hoyos. Descendiente, en la línea recta, de D. Francisco Mansueto Giraldo que figura entre los fundadores de Marinilla. Su abuelo, Víctor Giraldo, hizo parte, en calidad de Teniente de Caballería, del Batallón de Milicias que formado en el cantón de Marinilla partió hacia el Sur para unirse al General Nariño en los albores de la lucha de Independencia.

Su padre, el Capitán Antonio Giraldo, hizo parte del Ejército Libertador que se organizó en Antioquia y estuvo en el sitio de Cartago, donde fue prisionero del Pacificador Pablo Morillo.

Cursó estudios primarios en Marinilla y contaba sólo trece años cuando murió su padre. Su madre lo envió a Bogotá a estudiar en el Colegio de San Bartolomé, con el fin de que ingresara más tarde al Colegio Mayor del Rosario. Pero hubo de abandonar su proyecto cuando, en virtud de un Decreto del Dr. Rafael María Giraldo, de Junio de 1860, visitó el uniforme militar, obligación impuesta a todos los mayores de 16 años y menores de 60. Le correspondió tomar parte en diversas acciones de armas. En el encuentro de Guacas el 28 de agosto de 1860, en contra de las fuerzas del General Mosquera, fue ascendido a Alférez en pleno campo de batalla. Fue escalando gradualmente los diversos grados militares y en octubre de 1862, después de la sangrienta batalla de Santa Bárbara de Cartago – en la que perdió la vida el Dr. Rafael María Giraldo -, ascendió a General de División. Comandaba entonces el bravo Batallón Arbeláez que le tuvo siempre como jefe. De cada uno de sus ascensos hay constancia en el Archivo Departamental de Antioquia.

La acción de guerra más importante en que el General Giraldo tomó parte, fue la histórica Batalla de Cascajo el 4 de enero de 1864, decisiva para la suerte de Antioquia, pues marcó el inicio del progresista gobierno del Dr. Pedro Justo Berrío.

Aseguraba la paz en el Estado Soberano de Antioquia, el Dr. Berrío se dedicó a proyectos de importancia. Uno de ellos fue el de buscar para Medellín una salida hacia el mar. Un camino hacia Urabá, en ese momento empresa muy difícil y que aún hoy no logra verse plenamente realizada, hubo de excluirse. Se pensó entonces en el río Magdalena y fue en esa oportunidad cuando se ideó la construcción de un ferrocarril que uniera a Medellín con esa arteria Fluvial. Se encomendó a Mr. Griffin, Ingeniero del Estado con la ayudantía del General Giraldo, la realización de la vía que inicialmente se ejecutó hasta Girardota. Partió luego Giraldo hacia las regiones del Magdalena Medio para buscar un lugar como apostadero de barcos. Explorando por allí eligió el sitio llamado “Remolino Grande de la Magdalena”, donde trazó las calles e inició el poblado que más tarde recibió el nombre de Puerto Berrío – en honor del Dr. Pedro Justo – por Decreto de Julio de 1875, dictado por D. Recaredo de Villa, Presidente del Estado Soberano de Antioquia. Un distinguido grupo de antioqueños aparece entre los que se empeñaron en secundar la iniciativa de la fundación y a quienes les fueron adjudicados lotes para la construcción de vivienda. Los planos elaborados por el General Giraldo contemplaban el emplazamiento de los edificios públicos, como la alcaldía y juzgados y el lote para el templo y la casa cural en la plaza que se denominó Plaza Colombia.

Cumplida su misión, regresó a Marinilla y dedicó a su hogar. Pero sobrevino una nueva turbación de la paz lograda en la Batalla de Cascajo y nuevamente hubo de ponerse a la cabeza del batallón Arbeláez y marchar hacia el Sur. Allí tomó parte en los combates de Garrapatas y Manizales.

De regreso del Sur desempeñó varios cargos: Perfecto de Oriente, Inspector General de Caminos y Registrador de Instrumentos Públicos del Cantón de Marinilla.

Finalmente, en junio de 1885 nuevamente se vio en peligro el Cantón de Marinilla por el alzamiento de Cándido Tolosa en Rionegro. Hacia allá se dirigió el General Giraldo para cumplir su deber frente a la tropa. El domingo 30 de Junio iba en su caballo, sin uniforme militar, por las calles de Rionegro, cuando, a la salida de Misa Mayor, un pelotón lo interceptó cerca de la iglesia de San Francisco y a la voz de: “Ríndase General David Gómez”, respondió: “No soy David Gómez, sino Ricardo Giraldo y éste muere, pero no se rinde”. Fue ahí mismo acribillado a balazos. Un grupo de amigos recogió su cadáver y le dio cristiana sepultura en el cementerio de Marinilla con exequias que presidió el párroco Valerio Antonio Jiménez. Tenía al morir cuarenta y seis años y quedaba su esposa, doña Teresa Gómez, con once hijos (ya el mayor, Antonio, había muerto muy joven).

La Asamblea Departamental, en 1898 le rindió honores y ordenó la construcción del mausoleo que en el cementerio de Marinilla guarda sus cenizas.

El museo Histórico de Marinilla conserva, entre otras cosas, su sable y la corneta por medio de la cual, a través de su ordenanza, daba las órdenes a la tropa.