PRESBITERO ULPIANO RAMIREZ URREA

1863 – 1 928

Rector del Seminario de Medellín.
Historiador del Oriente y de la Iglesia de Antioquia.

Por: Mauricio Ramírez Gómez.

(De Mitras y Cruces de la Estirpe marinilla).

El Padre Ulpiano, como todos los llamábamos, nació en Marinilla el 27 de marzo de 1863, en el hogar del Coronel D. Teodosio y de doña Magdalena.

Estudió primero en el Colegio de San José de esta ciudad, bajo la dirección de D. Lino de J. Acevedo, quien lo preparó hasta hacerlo apto para recibir la sagrada tonsura y las órdenes menores, las que le confirió el Ilmo. Sr. Montoya, siendo todavía Ramírez estudiante de dicho Colegio. De ahí pasó al Seminario de Medellín, donde recibió la ordenación sacerdotal, el 1o. de noviembre de 1887, de manos del Excmo. Sr. Bernardo Herrera Restrepo.

El primer nombramiento que le hizo Monseñor Herrera fue el de Vicerrector del Seminario y Profesor de Filosofía en el mismo, empleos de los que tomó posesión el 3 de febrero de 1888. El 12 de agosto del 91 fue nombrado Rector del Seminario, cuando apenas cumplía cuatro años de haber sido ordenado sacerdote. Ya desde el 88 era profesor de Hermenéutica y Sagrada Escritura, cátedra que desempeñó hasta su muerte. Asimismo dictaba el curso de Teología Dogmática. En la Rectoría permaneció hasta 1906, o sea un lapso de 15 años, los cuales sumados a los que trabajó como Vice-Rector, dan un período de 19 años como Superior del Seminario.

Por acuerdo del 17 de octubre de 1896, el Sr. Pardo Vergara lo nombró Examinador, Sinodal y por decreto del 26 de abril de 1902 el mismo Sr. Pardo lo hizo Canónigo Teologal. En el Capítulo Metropolitano lució por más de 25 años.

El P. Ulpiano, en compañía de su hermano el canónigo Dr. José Joaquín y del Padre Emilio Botero González, después Obispo de Pasto, fundó y dirigió en Medellín el Colegio de la Santa Infancia, donde iniciaron sus estudios muchos de los hoy más distinguidos hijos de esa Villa.

El Padre Ulpiano, dueño de gran erudición, publicó muchas obras, entre las que se cuentan: “Marinilla y el señor Jiménez»; “Cantón de Marinilla o Provincia de Oriente»; “Historia de la Diócesis de Medellín»; “Apuntes para la historia del Clero»; “Persecución Religiosa de 1887”; “Memorandum Moral»; “Programa de Religión en forma de Croquis”; ”Pláticas de diez minutos»; ”Pláticas Apologéticas”, etc.

En octubre de 1918 fue elegido miembro de la Academia Antioqueña de Historia, honor que alcanzó por su gran labor histórica en obras especiales, en revistas y en periódicos importantes.

Murió en Medellín el 19 de abril de 1928 y fue sepultado en el Cementerio de Marinilla a petición de él mismo.

De él se dijo entonces: “Era maestro de la verdad evangélica y de la verdadera virtud cristiana; maestro de patriotismo, de amistad y de entereza”.