PRESBITERO HERNANDO BARRIENTOS CADAVID

1920 – 1981 Teólogo. Alma del Colegio de San José.

Por: Mauricio Ramírez Gómez.   

(De su Historia del Colegio de San José)

Hijo de D. Antonio y doña María, nació en Fredonia el 10 de febrero de 1920.

Estudió primeras letras en la escuela pública de su tierra natal y dos años en el Colegio de la misma.

En 1934 ingresó al Seminario Conciliar de Medellín, donde concluyó sus estudios literarios, filosóficos y eclesiásticos.

El 1o. de noviembre de 1943 el Excmo. Sr. Joaquín García Benítez lo confirió las Sagradas Ordenes del Presbiterado en la Basílica Metropolitana de Medellín.

El 20 de enero de 1944 tomó posesión de la Rectoría de nuestro Colegio de San José, ya desde 1942 Liceo Departamental. Se consagró a él muy de lleno y atrajo un gran número de estudiantes, así d la ciudad como de otros lugares del departamento y de la República. Su internado llegó a pasar del centenar.

Por otro lado, se preocupó por mejorar el antiguo edificio del colegio y levantó un segundo piso, con amplia y hermosa capilla y dormitorios cómodos. Acentuando el estilo colonial del edificio, dio a éste una hermosa fachada en armonía con la antigüedad del Instituto y con el aspecto francamente colonial de Marinilla (convertido el colegio en Liceo Nacional, su vieja estructura – obra de D. Eusebio Arboleda, en tiempos del Rectorado del Pbro. Vicente Arbeláez, después Arzobispo de Bogotá, – fue demolida para dar paso a los bloques de cemento que hoy rompen todas las líneas del urbanismo y de la estética).

El Padre Barrientos Cadavid regentó el Colegio hasta el 5 de Julio de 1949.

Basado en datos familiares, el Dr. Guillermo Duque Gómez complementa del siguiente modo esta corta biografía:

El Pbro. Barrientos, de Marinilla pasó a Roma, donde obtuvo grados en Sagrada Teología y en Psicología. Vuelto a Medellín en 1950, fue rector por unos pocos meses del Seminario Menor en 1951.

Como en ese mismo año el Sr. Arzobispo crease – entre otras 18 – La parroquia de San Cayetano, lo hizo primer cura de ella. Con esta feligresía estuvo por espacio de 23 años. Hacia 1973 o 74 Monseñor Botero Salazar lo trasladó al Curato de la Basílica Metropolitana de Medellín, donde otra vez hizo gala de sus talentos y dedicación. Desempeñaba ese cargo, cuando la muerte lo sorprendió el 18 de abril de 1981. (Era sábado Santo, día de la Virgen de la Soledad, su bella devoción de toda la vida).