PIO MORENO GOMEZ

1878 – 1947

Eminente Médico y Congresista.

Por: Oswaldo Giraldo M.

ES de justicia hacer siquiera una somera biografía de uno de los hijos famosos de Marinilla: Pío German Juan de Dios Moreno Gómez, nombre completo del personaje que las gentes conocieron como Pío Moreno. Nació el 6 de septiembre de 1878 en el hogar de D. Carlos y doña Amalia. Su infancia se desarrolló sencillamente bajo el cuidado cariñoso de sus padres y de sus otros 16 hermanos. Inició estudios en la escuela pública de la Ciudad, para continuarlos en el Colegio de San José, en aquel entonces regentado por los Hermanos Cristianos. En plena juventud viajó a Bogotá para seguir la carrera de Medicina en la Universidad Nacional, en compañía de sus condiscípulos Felipe Ramírez y Baudilio Zuluaga, con quienes coronó sus anhelos.

Graduado de Medicina General, viajó a Rochester, Estados Unidos, a especializarse en enfermedades cardíacas y renales; allá causó admiración por lo acertado de sus diagnósticos.

Definitivamente radicado en Colombia, prestó invaluables servicios como médico oficial o privado en ciudades y pueblos tales como Medellín, Manizales, Armenia, Santa Rosa de Cabal, Chinchiná, Anorí, Segovia, Amalfi, Santo Domingo y Marinilla. En todos dejó recuerdo imborrable por sus eficientes servicios.

Fiel a sus ideas políticas, sirvió sin claudicación alguna al Partido Conservador, al que tuvo el honor de representar en diversas Corporaciones Públicas, principalmente en el Congreso de la República, por los Deptos. de Antioquia y Caldas.

Gozó entonces de la confianza y amistad de líderes conservadores como Carlos Vásquez Latorre, Luis Navarro Ospina y Fernando Gómez Martínez.

De su polifacética ilustración, da testimonio la cátedra del Idioma Español que regentó en el Seminario de Medellín, donde sólo tenían cabida los profesores más connotados.

Casó en Marinilla con la distinguida dama doña María de los Dolores (“Lola”) Henao Ramírez, el 26 de Julio de 1915.

Seriedad y franqueza fueron las notas distintivas de su personalidad, sin que por ello dejara de ser un caballero a carta cabal que se granjeaba el cariño de quienes lo trataban.

La muerte lo sorprendió repentinamente en Bogotá, el 21 de noviembre de 1947, siendo Senador de la República. Según refieren, se le encontró con el rosario y una imagen de la Virgen María en una de sus manos, cuando trataba de inyectarse para superar la crisis cardiaca de que fue víctima.

Por deseo suyo sería sepultado en Marinilla. Sin embargo, dificultades atmosféricas impidieron su traslado aéreo a Medellín y hubo de sepultársele en la Ciudad de Armenia, en donde se rindió un póstumo y cálido tributo de admiración y afecto.