NICOLÁS ALBERTO OCHOA GIRALDO

El ejercicio político en Marinilla ha permitido tener los más interesantes y diversos personajes, provenientes de una heterogénea gama de movimientos y filosofías. Y en ese amplio paisaje se destacó un hombre aguerrido y de fuertes principios, que sirvió a su comunidad desde muy temprana edad y que también recorrió otros caminos para la búsqueda de lo que él conocía como “libertad”.

Nicolás Alberto Ochoa Giraldo nació el 10 de diciembre de 1965, fue el único hombre en el hogar que conformaron doña Cándida Rosa Giraldo Valencia y don Alberto Ochoa Castaño y en el cual nacerían 4 hijos. Aunque sus estudios no fueron muchos, habiendo asistido a la escuela primaria para retirarse definitivamente en el cuarto grado, siempre conservó un espíritu autodidacta y de lector asiduo que le permitió ser habilidoso en el aprendizaje y en la comprensión de textos de muy diversas áreas del conocimiento.

Desde su juventud fue reconocido como un hombre luchador e inquieto en la defensa de las libertades y las causas comunes, tanto a nivel municipal, como regional. Su liderazgo político fue evidentemente en el ejercicio de su dinámico y activo ejercicio como concejal de Marinilla, durante cinco períodos ininterrumpidos desde el año 1992, siendo presidente de la Honorable Corporación durante los años 1996, 1999 y 2004. Al momento de su muerte formaba parte de la Mesa Directiva como Vicepresidente Segundo. El movimiento que siempre representó Nicolás Ochoa fue el Polo Democrático Alternativo, enarbolando a nivel municipal y departamental su filosofía y promulgando sus más claros principios.

Sus familiares y amigos conservan de Nicolás el más cálido recuerdo de una persona prestante y alegre, quien hasta en los más duros momentos expresaba su particular sentido del humor, además de que siempre fue un gran relator de historias, sobre todo de sus gestas del pasado cuando empuñó las armas. Por su parte, quienes tuvieron la fortuna de compartir curul junto a Ochoa en el Concejo Municipal coinciden en afirmar que fue un corporado propositivo, estudioso, disciplinado, debatiente, muy astuto y tremendamente negociador y conciliador.

La Constitución Política de 1991 animó a muchos líderes sociales y políticos de distintas localidades a pensar en unidades integradoras regionales, y el Oriente Antioqueño no fue ajeno a ello. La idea de un área metropolitana comenzó a gestarse y al mismo tiempo, los detractores de esta figura iniciaron una defensa paralela por la Provincia del Oriente Antioqueño, y Nicolás Ochoa, de manera especial, promulgó la defensa y el respaldo de ella, lo cual pudo concretarse solo hasta el año 2018, doce años después de su fallecimiento.

En 1997, hubo un primer intento por conformar una asociación que aglutinara las voluntades de los concejales del oriente antioqueño, que en aquellos días soportaba el rigor del conflicto armado en su vasto y bello territorio. Los entonces concejales de Marinilla Nicolás Ochoa y Consuelo Montoya Giraldo y Alcides Tobón Echeverry, de Rionegro; Rubén Antonio Zapata Muñoz, de San Vicente; Orlando Giraldo, de Guatapé; Alirio Hoyos, de El Peñol; Bertulio Pérez Toro, de La Unión y Humberto Restrepo García, de El Carmen de Viboral, fueron los más fervientes promotores de esta asociación que en sus inicios denominaron: ACOA, Asociación de Concejos del Oriente Antioqueño. En los anaqueles de la historia de ACORA permanece el recuerdo grato de Nicolás como su primer presidente y quien trazó el camino que en adelante seguirían cientos de concejales hacia la integración regional y la búsqueda mancomunada de objetivos sociales comunes. Tuvo, hasta el último día de vida, un propósito integrador y una visión constante de desarrollo.

Nicolás Ochoa fue un hombre cívico con la capacidad despertar en sus amigos y colegas el interés por la comunidad y las causas sociales, además de que mantenía una activa vigilancia del desarrollo de su municipio y por ello fue partícipe, como ciudadano o concejal, de los proyectos más importantes de Marinilla, manteniendo siempre en sus intervenciones un discurso fluido, enriquecido por su experiencia y los conocimientos que en diferentes campos siempre demostró tener.

Aunque la defensa de lo público guio la mayoría de actuaciones personales de Nicolás, también perteneció al sector privado como gerente la Sociedad Transportadora de Marinilla, SOTRAMAR S.A. desde donde la posicionó como una de las mejores de la región, teniendo como punto de partida la prestación de un servicio más digno y más humano para la comunidad.

Nicolás consolidó un núcleo familiar con la educadora Beatriz Elena Gómez García, con quien tuvo dos hijos: Valentina y Santiago. El 19 de octubre de 2006 falleció trágicamente en la ciudad de Marinilla y su trabajo y vocación de servicio han sido la senda que muchos líderes han seguido y un referente regional para la formación de nuevos dirigentes.