NESTOR GIRALDO GOMEZ

1883 – 1962
Hombre Cívico y emprendedor.

Por: Guillermo Duque Gómez

Este notable ciudadano, Capitán y empresario, el menor de los once hijos del General Ricardo María Giraldo Gómez y de doña Teresa Gómez Gómez, nació en Marinilla el 8 de septiembre de 1883.

Alumno del Colegio de San José, cuando lo regían los Hermanos Cristianos, fue particularmente distinguido por el hermano Filemón, educador célebre por su talento, virtud, civismo y caballerosidad, notas que bien grabó en el alma del discípulo.

Muy joven debió acudir al llamado de la Patria en la Guerra de los Mil días, en la que alcanzó presillas de Capitán, confirmadas luego por decreto gubernativo. Pero sólo actuó de paso en Anorí, pueblo del Nordeste y de asiento en la “La Popa”, cuerpo fijo en Medellín.

Desempeñaba el comando de la Gendarmería Nacional en Santa Fe de Antioquia, bajo el gobierno de Reyes, cuando el Ministro de Guerra, General Pedro León Acosta, le dio un encargo nuevo: el de ir a Chile, como miembro de la Comisión que, tras estudios allá, debía poner en Colombia las bases de la Escuela Militar de cadetes, a ejemplo de la chilena, cortada ésta sobre moldes prusianos. Le acompañarían entre otros, los capitanes Julián y Carlos, hijos del famoso General Uribe Uribe. Honor que Giraldo Gómez declinó en razón de que poco antes, en 1906, había celebrado nupcias en Marinilla, con doña Leonor Ramírez. Por la época del llamado; estaba viviendo la nueva pareja en dicha Santa Fé de Antioquia.

Vuelto a su tierra natal abrió almacén, sin dejar de lado las tareas de carácter cívico.

En un viaje a Medellín observó que las antiguas luminarias de arcos de Volta daban paso a las bombillas incandescentes. Y corrió a luchar para que algo por el estilo llegase también a si vieja Urbe, de cuyo Concejo Municipal era señalado impulso y nervio.

D. Heriberto Zapata Cuéncar expone así los hechos: El 24 de enero de 1916, por Acuerdo “se declaró de utilidad pública la instalación de una planta de luz eléctrica. (…). El 6 de febrero del mismo año se firmó en Marinilla un contrato con la Casa Cock, Sanín & Cía. de Medellín, para ésta encargarse de dirigir el montaje, enseñar su funcionamiento, pedir la maquinaria a la Westinghouse Electric Mfg. & Cía. por la suma de $600.000 (…). Esta fue la primera planta del sistema de turbinas que se instaló en Antioquia, o sea que eliminaba la conocida rueda Pelton. Su inauguración tuvo lugar el 24 de diciembre de 1918. La planta tuvo un costo total de $16.297. Y el día de la inauguración había instaladas 500 bombillas (“Monografías de Antioquia”). Nuestra ciudad tiene además la nota de haber sido la segunda – después de Medellín, – en alcanzar aquel estupendo factor de progreso. Debido, en más que mucho, al tesón de D. Néstor Giraldo Gómez.

También fue idea suya, en bien de la comunidad, el primer acueducto. Había en la plaza mayor una pila de tres chorros y en ciertas esquinas “llaves” de agua para suplir en algo las urgencias del pueblo. Con el ingeniero Rafael Agudelo planeó entonces la gran acequia desde “La Bolsa”, el tanque situado en el viejo camino de El Peñol y las redes domiciliarias. Por estos benditos campeones, los muchachos de antier nos liberamos de cargar agua en ollas y barriles hasta nuestras casas, labor que agota, empapa y nunca rinde.

Hacia los años treinta, el Parque de Marinilla fue honrado con preciosa verja de fusiles veteranos, armas que habían dado fuego y hecho Patria en la hecatombe de los mil días. Sabe Dios en qué arsenal halló D. Néstor semejantes reliquias que, juzgadas luego “chatarra fea” por nuevos bárbaros, debieron caer con toda su gloria en los hornos de la siderúrgica…

Ya en el campo agrícola, ideó estímulos a la industria familiar de a cabuya, con primas o bonificaciones por cada penca en siembre y cada telar en movimiento, dando con ello impulso a la economía de toda la región.

Como empresario, se le vio sábados y domingos en Marinilla con su equipo alemán de cine, proyector de arco voltaico que D. Cruz Salazar Arbeláez manejaba con infinita calma y rara destreza. En el gran patio de la escuela de niños, donde hoy se levantan los llamados “Palacios” del municipio y de la Nación, se daban las películas, previo el visto bueno de la Junta de Censura que – para tranquilidad de las familias – a ruego de D. Néstor presidía el amado y celosos Padre Toro.

Lo dicho confirma sus desvelos y afanes por la bienandanza de nuestras gentes de la ciudad y del campo.

Se dedicó en los últimos años a gestionar negocios de orden administrativo, en lo que fue muy hábil.

Murió este gran señor en Medellín, el 21 de octubre de 1962.

Hijo suyo, el Pbro. Dr. Néstor Giraldo Ramírez, notabilísimo personaje del alto clero nacional. Debo a él en su mayoría los informes empleados en este boceto biográfico de D. Néstor, ciudadano, Capitán y empresario sin tacha.