MARCOS OSSA GARCÍA

1894 – 1972

Por medio siglo, Alma del Colegio de San José

Por. Mario Ossa Henao

«Varón de disciplina racional y fuerte», nació en Marinilla el 3 de noviembre de 1896. En el año de 1920 inició su magisterio en el Colegio de San José de Marinilla, hasta 1926, fecha en la cual fue nombrado para desempeñar un cargo en la Sección de Contabilidad del Ministerio de Gobierno, en la Ciudad de Bogotá.

Permaneció allí hasta 1929, cuando fue nombrado nuevamente como profesor en el mismo Colegio, docencia que ejerció hasta 1931, cuando fue llamado para ocupar el cargo de primer Rector del Instituto Montenegro, en el hoy Depto. del Quindío. En 1935 se reintegra a su docencia en el Colegio de San José y en 1939 ocupa la Vicerrectora, hasta 1956. De 1957 hasta su retiro definitivo en 1965, fue profesor y Prefecto de Internos. En este mismo año fue condecorado por el Gobierno Nacional con la Medalla al Mérito Educativo, en la categoría de oro.

Murió en la Ciudad de Medellín el 21 de Julio de 1972. El 25 Junio del mismo año había dado cristiana sepultura a quien fuera su cónyuge, Sr. Rosaura Henao Ramírez, con quien casó en 1932. Silvio, el menor de sus siete hijos, había muerto meses antes, el 9 de octubre de 1971, en accidente de tránsito.

Le correspondió iniciar su actividad docente en tiempos de dificultades económicas, cuando el Colegio de San José era privado y lo regentaban los Hnos. de las Escuelas Cristianas. En 1935 estuvo como Vicerrector, bajo la Rectoría de D. Maximiliano Gómez Jiménez. Entre los Rectores que acompañó como Vicerrector o como Profesor, se pueden enumerar hasta catorce.

En 1952, por Resolución del Ministerio de Educación Nacional y luego de altísimos elogios por parte de los Visitadores que dieron su asentimiento, fue escalafonado en primera categoría como profesor de Matemáticas en el nivel superior.

En 1947 fue colocado solemnemente su retrato en el Aula Máxima del Colegio y exaltada su labor con un pergamino en que se lee: “A Marcos Ossa G., infatigable sembrador de luz en las almas juveniles durante 30 años y en quien se realizaron las palabras del espíritu Santo: “y los que enseñaron a otros el camino de la verdad y la justicia brillaron como estrellas por perpetuas eternidades».

El Rector Héctor Urrea H. lo llamó “profesor benemérito” y sus alumnos siempre lo consideraron como una “institución» unida indisolublemente al ser mismo del Colegio.

El 16 de mayo de 1986, por decisión del H. Concejo Municipal, presidido por el Dr. Jorge Giraldo Serna, se colocó su retrato, al igual que el de otro insigne educador, D. Maximiliano Gómez Jiménez, en la Sala de Sesiones del Cabildo. El acto constituyó un verdadero y feliz reencuentro con los ancestros y de afirmación de los vínculos culturales a través de estos dos Maestros.