MANUEL TIBERIO SALAZAR

1840 – 191 6

Parlamentario, Educador y Escritor.

Por: Gonzalo Salazar Arbeláez

Nació en Marinilla el 8 de Julio de 1840 y murió en la misma ciudad el 15 de enero de 1916.

Dedicó su vida al estudio, a la educación de la niñez y de la juventud, a la acción parlamentaria.

Inició sus estudios en la escuela primaria de la Ciudad, pasó luego al Colegio de San José, en aquel entonces dirigido por el Pbro. Dr. Vicente Arbeláez.

Comenzó su labor educativa en la escuela primaria de Marinilla, y a partir de 1865 y hasta 1873, fue Vicerrector del Colegio de San José, durante una de las épocas más brillantes de la historia del plantel, cuando se dictaban cátedras de Derecho, Teología Dogmática y Moral. Fue luego Rector encargado y en propiedad desde 1873 hasta 1876. Nuevamente Rector, entre 1903 y 1909.

Prestó gratuitamente sus servicios como profesor del Colegio de Santa Ana, fundado para la educación femenina y dirigido entonces por la Srta. Matilde Jiménez.

Tuvo que ausentarse varias veces del Colegio de San José para asistir como Diputado a la Asamblea de Antioquia, como Representante suplente, primero y luego como principal, a la Cámara.

Tenía curul como Senador suplente por Antioquia y Caldas, cuando le llegó la muerte. Había formado con Demetrio Viana, Abraham García, Alejandro Botero y Benicio Ramírez, la muy lucida representación del Estado Soberano de Antioquia en el Congreso Nacional.

Fue Prefecto del Oriente de Antioquia; Fiscal del Circuito de la misma región; Presidente del Concejo Municipal en varias oportunidades y Secretario de la Sociedad de Fomento, instituida por el Dr. Pedro Justo Berrío en Marinilla.

Escribió, en asocio de D. Juan Clímaco Arbeláez Gómez, una Gramática Castellana que permaneció inédita.

Maestro sabio y prudente, firme y bondadoso, de maneras afables y caballerosas; orador elocuente y castizo, supo descollar además en las disciplinas jurídicas. Se le tuvo asimismo por auténtico “Causseur” en los círculos más selectos de la sociedad.

En su muerte, el Parlamento Colombiano, el Concejo Municipal y la Junta Directiva del Colegio, le rindieron especial homenaje de gratitud.

Aunque pudo haber ejercido puestos de renombre en otros lugares, prefirió vivir y morir en el suelo que lo vio nacer.