LISANDRO MARIA JIMENEZ GOMEZ

1840 – 1902

Militar, benefactor de los pobres. Hombre cívico.

Por: Francisco Acebedo Moreno

Nació en la Ciudad de Marinilla, el 28 de Julio de 1840.

Fue su padre el Comandante Juan Nepomuceno Jiménez y su madre la distinguida matrona doña Valeria Gómez. Por sus venas corría sangre de próceres: su padre fue llamado por Julio Arboleda “él Néstor del Ejército antioqueño”. Militó con bizarría no sólo en nuestra magna Guerra de La Independencia, sino también en nuestras guerras civiles: fue Juan Nepomuceno de los que acompañaron a José Urrea en la Campaña del Sur; estuvo en el Sitio de Cartagena por Morrillo, acompañó a Bolívar en Puerto Cabello y peleó con bravura en la inmortal Batalla de Boyacá.

El después Coronel Lisandro María Jiménez casó en primeras nupcias con doña María del Carmen Gómez y fueron padres del distinguido Ingeniero Emigdio Antonio, uno de los iniciadores de la magna obra del Ferrocarril de Antioquia, obra redentora para nuestro Departamento en aquella época cuando se transitaba a lomo de mula por selvas impenetrables. Este joven ingeniero ofrendó su vida en aras del progreso, al parecer trágicamente en el célebre desastre de “Marengo”, al descarrilarse una de las locomotoras del Ferrocarril a causa de la langosta: bandas innumerables de tales insectos se posaron sobre rieles y al pasar el tren, se formó, al destriparlas, un aceite que lo hizo deslizar hacia el abismo.

El 1o. de septiembre de 1888, casó en segundas nupcias el Coronel Lisandro con doña María Josefa Acebedo, quien dedicó su vida a la educación de la juventud femenina, hija del preclaro Institutor D. Lino de J. Acebedo Zuluaga. Hijo de este último matrimonio, el Dr. José Miguel Jiménez Acebedo, jurista, parlamento, uno de los más notables oradores de su época, Representante a la Cámara, Diputado a la Asamblea de Antioquia, Auditor de la Contraloría General de la República, Registrador de Instrumentos Públicos en Marinilla, juez del Circuito en Antioquia y Caldas y en 1933 Gobernador encargado de Antioquia.

El Coronel Lisandro Jiménez, pundonoroso militar, actuó en la guerra civil de 1876 y 77 y luchó con denuedo en la batalla de “Garrapatas”, una de las más memorables de nuestras guerras.

Estuvo presente en la Batalla de Cascajo, librada en Marinilla el 4 de enero de 1864, la que tuvo como consecuencia que volviesen a imperar en Antioquia la libertad, la justicia y el orden. Por esta misma época, el Coronel Jiménez fue nombrado Comandante Interino de las Tropas, cargo que desempeñó con unánime beneplácito, fue el de prefecto de Oriente.

Médico aficionado y filántropo, sus conocimientos de Medicina y Homeopatía, adquiridos en la ciudad de Bogotá, los puso en Marinilla al servicio de la humanidad; así fue como terminó su vida atendiendo gratuitamente a los pobres y necesitados y a las madres de escasos recursos económicos en el alumbramiento de los hijos. Sus profundas convicciones religiosas lo llevaron a bautizar a muchas de esas criaturas en caso de necesidad, como lo autoriza la iglesia en peligro de muerte.

Toda Marinilla se conmovió con la muerte de aquel varón, que siempre fue para todos, acaecida en esta Ciudad, repentinamente, el 21 de diciembre de 1902.