JOSE SALAZAR ARBELAEZ

1904-1941

Maestro de Juventudes.

Por: Fernando Ossa Arbeláez

Nació en Marinilla en el año de 1904. Hijo de don Manuel Tiberio Salazar G. y de doña Enriqueta Arbeláez. Estudió en el Colegio de San José y en su propio hogar, hasta alcanzar un notorio grado de conocimientos. Estos le permitieron figurar como maestro ejemplar por sus singulares dotes pedagógicas y sus facilidades artísticas.

Con ocasión de la fundación de la Universidad Bolivariana, fue llamado por Monseñor Manuel José Sierra para que regentara varias de las cátedras y allí se destacó por su don de gentes, por su dedicación y por su sapiencia.

Co-fundador del periódico El Futuro, su habilidad, inteligencia, desinterés y dinamismo hicieron posible la empresa. Fue permanente colaborador de “Excelsior», “Ecos de Oriente”, “Renovación” y “El Estímulo», en donde aparecían los temas que dominaba perfectamente.

Poseía una innata capacidad para la reflexión, para las matemáticas, para la física y para la química. Su especial aptitud para las letras la advirtió muy bien su amigo Antonio José Gómez cuando afirmó que poseía “una pluma caudalosa, desbordante, castiza, cristalina e incontenible”.

Sobresalió como un auténtico líder cívico y como un maestro por vocación. A cuanta actividad tuviera que ver con Marinilla, acudía presto a servir. Hizo parte de la Junta Organizadora del Centenario del Colegio de San José en 1938 y promovió el periódico “EI Centenario” que por la época se publicó.

A su muerte fueron numerosísimas las manifestaciones provenientes de los distintos lugares en donde sirvió a la juventud. En todas ellas confluye la exaltación al sentido de la amistad, a las dotes del maestro, a la capacidad literaria y oratoria del señor Salazar. En Titiribí, en donde falleció cuando era rector del Instituto Santo Tomás de Aquino, sé le recuerda con cariño y en el cincuentenario de su muerte la ciudadanía rememoró su presencia allí con actos cívicos y culturales.

“No obstante la acendrada modestia que caracterizaba al noble amigo, sus méritos como pedagogo de altas ejecutorias no pudo ocultarlos. A todas las obras de progreso les puso José su espíritu luminoso como el de un cruzado» escribió en “El Santuario» Ramón Eusebio Gómez. Y su amigo y compañero en la dirección del Colegio de Abejorral, Manuel Ossa G. dijo en Ecos de Oriente: “Las disciplinas del estudio al calor de los libros hicieron de su estilo la más nítida fluidez de elevación y nobleza que admiramos los que le conocimos íntimamente. Su modestia le impedía hacer ostentación. Al oírlo cuando hablaba pareciera que uno asistía al siglo de oro de nuestro lenguaje. Amaba a su tierra nativa con amor entrañable; quería verla Siempre grande y noble…”.

En plena juventud cuando la patria esperaba mucho de él, falleció el 27 de abril de 1941. El Concejo Municipal consagró su retrato en la galería de personajes ilustres de la ciudad.