JOSE MIGUEL JIMENEZ ACEBEDO

1893-1962

Notable jurista y orador. Gobernador de Antioquia

Por: Guillermo Duque Gómez

A fines del siglo XVII o a principios del XVIII, un caballero de solar andaluz, Domingo Jiménez Fajardo y Ramírez de Coy, se desposó con Isabel, hija del cofundador de Marinilla, Juan Duque de Estrada y de su consorte Juana Josefa de Heredia.

De aquellos nobles troncos, a través de Juan Bautista, Alejo, Juan Nepomuceno (guerreros de la Independencia los dos últimos) y del Coronel D. Lisandro, vino el Dr. José Miguel, nacido en esta Ciudad el 17 de Julio de 1893. Por su madre, doña Josefa Acebedo Gómez, era nieto del famoso educador D. Lino Acebedo Zuluaga, uno de los Rectores que más buena imagen dieron al celebérrimo Colegio de San José de Marinilla, fundado en agosto de 1838, instituto de largos años de fecundo y glorioso existir.

Educando en su tierra natal, en Medellín después, y en Bogotá más tarde, donde culminó sus estudios de Jurisprudencia en la Universidad Nacional, desde muy joven hizo ver la fina madera de su estirpe.

Con ello correspondía desde luego a l honrosa carta que sobre sus calidades dirigió desde Marinilla D. Román Gómez al Dr. Carlos Cuervo Márquez, en la Capital de Colombia, a principios de 1913, y que al final expresa:

“(…) Mi recomendado es Juicioso, formal, de excelentes prendas personales y aptitudes para los estudios; cualquier esfuerzo que se haga por ayudarle no será perdido, sino que, por el contrario, él sabrá retribuir dignamente a la Patria y ser reconocido con sus benefactores (…)”.

Y a fe que don Román acertó al hablar del muchacho Jiménez, quien a la sazón iba llegando al esplendor de sus veinte años: a poco dio a conocer sus capacidades, ya en la judicatura (Calarcá, Fredonia, Marinilla), como en la Cátedra y en los Cuerpos Colegiados del Departamento y de la República. Pero donde mejor campeó su inteligencia y su tino, fue al desempeñar la Secretaría de Gobierno de Antioquia.

Bien se sabe que, a raíz de la caída del partido conservador en 1930, don Román Gómez hizo coalición patriótica con los que habían llevado al Solio de los Presidentes al Dr. Enrique Olaya Herrera y como el grupo “romanista” gozaba de gran poder, Antioquia siguió bajo el mando de conservadores, como si nada hubiera sucedido. Ya en marzo del año 32, en vista de las presiones políticas y tal vez de las elecciones por venir, el poder central llamó al Capitán Julián Gaviria para que gobernarse a los antioqueños.

Por sus antecedentes de bondad y equilibrio y su lejanía de la vieja lucha banderiza, no suscitaba el Capitán resistencia mayor en el conservatismo de la Montaña. Hijo del Doctor y General Rafael Uribe Uribe, don Julián tomó las riendas con la sencillez de unas manos que sabían más de agricultura que de gobierno. Lo difícil estaba en el modo político de llevar unos a otros, cuando, como se afirmó luego, un bando creyó haberlo ganado todo y el otro no haber perdido nada. Y estaba de por medio la tradicional paz de Antioquia.

Para secundar al Capitán Uribe Gaviria, hombre de un todo extraño a los tejemanejes del Gobierno don Román Gómez propuso a José Miguel Jiménez. Allí, en ese cargo, “Jimabedo” (como por su dirección telegráfica era popularmente conocido), tuvo su piedra de toque y la ciudadanía lo halló cabal. Con enérgica prudencia logró superar las dificultades económicas y sobre todo las políticas, en un ambiente de trabajoso equilibrio.

Cuando al empezar el año de 1933 dio su alocución a los antioqueños, como Gobernador encargado (como tal estuvo del 18 de diciembre de 1932 al 10 de enero del año siguiente) y habló en síntesis de la obra cumplida, el Departamento comprendió bien, sin restarle méritos al capitán Uribe Gaviria, que todo ello había sido posible meced a las cualidades intelectuales y humanas de Jiménez Acebedo, otro marinillo que desde la Rama Ejecutiva continuó en forma brillante la tradición de servicio en paz, características por otro lado de nuestra insigne Urbe.

Por los empeños del binomio Urbe–Jiménez, pudo reorganizarse la Escuela Normal de Instituciones; adelantar el carreteable al mar, casi hasta Cañasgordas, lo mismo que la ferrovía entre Puente Iglesias y La Pintada, con las consecuentes miras al desembotellamiento de Valparaíso, Támesis, Bolívar y Jericó, amén de otros proyectos y realidades a lo largo y ancho del territorio antioqueño.

Sirvió finalmente Jiménez Acebedo como Registrador de Instrumentos Públicos de Marinilla, por largo tiempo.

Murió de súbito, mientras viajaba de su tierra natal a Medellín, el 21 de mayo de 1962.