JOSÉ ALBERTO GIRALDO GÓMEZ

Nació en Marinilla el 17 de enero de 1943, en el hogar de Faustino Giraldo Jiménez y Juana Alicia Gómez Rojas, siendo el mayor de cuatro hermanos.

Sus primeros años de vida transcurrieron en su pueblo natal, donde realizó los estudios primarios en la Escuela Jorge Ramón de Posada y secundarios en el Colegio Nacional San José. 

Su naturaleza inquieta lo llevó siendo muy joven a buscar otro futuro en los Estados Unidos, a donde viajó en compañía de un grupo de amigos quienes conformaron la segunda ola de marinillos aventureros en USA. Allí permaneció por espacio de diez años, debiendo regresar a asumir los negocios familiares ante la repentina muerte de su padre. Contrajo matrimonio con la bugueña Gloria Lucía Gómez González, de cuya unión nacieron sus tres hijos Juan Fernando, Pablo Alberto y José Alejandro. Radicado en el Oriente Antioqueño desarrolló varios negocios en Marinilla, consolidando algunos de gran importancia como la Urbanización El Hato, una  de las primeras que tuvo el municipio.

Inició su vida pública en el año 1988 siendo elegido Concejal de Marinilla, y allí permaneció en esta corporación edilicia, de manera ininterrumpida, hasta el año 2003, destacándose por su actitud propositiva, análisis, maravilloso sentido común, amor por su pueblo y servicio a la comunidad. Aún se recuerda en el Recinto del Honorable Concejo Municipal y reposan en las actas de la época, varios de los debates que de manera enfática protagonizó en defensa de sus ideales y apuestas sociales.

Fue víctima del conflicto armado, habiendo sufrido un secuestro en el año 2001, logrando escapar ileso de sus captores, tras lo cual tuvo que salir desplazado con su familia hacia la ciudad de Medellín, pero sin perder el vínculo permanente con su actividad pública local.  El día 20 de marzo del año 2004, practicando dos de sus grandes hobbies personales:  la pesca y la caza, falleció de manera sorpresiva en el municipio de Puerto Berrío, Antioquia, a los 61 años de edad, dejando un enorme vacío en su familia, amigos y comunidad, pero un grato y perpetuo recuerdo de un hombre noble, honesto y visionario.