JESUS MARIA GOMEZ DUQUE

1859 – 1948
Médico, historiador, pedagogo

Gómez Duque Jesús María

Por: Eladio Agudelo, Salesiano.
(Entresacada de su folleto “Explorador, Soldado y Médico”, por Guillermo Duque Gómez.


En 1977 llegó a la Academia Antioqueña de historia, como nuevo Correspondiente, el Padre Eladio Agudelo Gómez, de la Orden Salesiana. Con ese motivo él publicó un breve folleto acerca del General Jesús María Gómez, a quien llama “Explorador, Soldado y Médico”. Agudelo era sobrino del General. De ahí tomo lo que se sabe del prócer, hijo de Agustín Gómez Cardona y Natalia Duque Ramírez, bautizado en Marinilla el 16 de marzo de 1859.

Tras largas ausencias, Gómez tomó al viejo solar en marzo del 29. Aquí se le dio una “retreta” solemne, la que ofreció con mucha calidez el Dr. Jesús Antonio Hoyos Pineda. En su discurso (publicado en ese cuaderno del Padre Agudelo) dijo el Dr. Hoyos:

“(…). nacido en la simpática vereda del Chocho, que se enorgullece también de haber sido la cuna del esclarecido prelado y gran compatriota Joaquín Guillermo González, heredásteis de vuestros progenitores las recias cualidades de los Gómez y los Duque. Adolescente apenas acudísteis presuroso al llamamiento de nuestra causa en el año 76de infausta y fatídica recordación para Antioquia y especialmente para Marinilla. Si el triunfo fue esquivo a nuestras armas en la ingrata jornada del Cuchillón, (en el 79, contra Rengifo), el honor marinillo quedó incólume con la sangre patricia de Rafael María Zuluaga, Vicente Vargas y Agustín Giraldo, ofrendada con sus vidas en el campo de batalla. Vos, General, no pudisteis concurrir a ese campo del honor porque fuisteis pocos días antes herido en las calles de San Luis en defensa de la misma causa de la libertad en el orden. Cuando en 1886 el conservatismo colombiano se levantó de su sepulcro al grito prestigioso del Núñez, acudísteis al campo de Bermejal a las órdenes del gran patriota e inolvidable Chocolito.

Diez años después con el mismo prestigioso Jefe (Chocolito) General Eusebio María Gómez, despejasteis la línea del ferrocarril de Puerto Berrío de las acometidas de las fuerzas revolucionarias de Aquileo Parra. Y quién en Marinilla no sabe de vuestro heroísmo en Bocas del Toro cuando la última guerra de los mil días?… Los que en esas playas inhospitalarias, entonces azotadas por todas las plagas del trópico inclemente, tuvimos el honor de ser vuestros subalternos y compañeros de campaña, jamás podemos olvidar vuestro desprendimiento y generosidad, vuestra entereza y serenidad ante el peligro, vuestro amor e interés por el último de vuestros soldados. (…). Vuestros servicios en Panamá fueron dignamente aplaudidos por el Gobierno de la República que por el conducto del benemérito Perdomo (Nicolás) colgó de vuestros hombros las chatarreras de General de Brigada.

“Pero si como militar y como patriota sois digno, no lo sois menos como explorador de nuestras selvas, como zapador del progreso de Colombia. (…). Vos, General, fuisteis de los primeros pobladores de las regiones de San Luis y las márgenes de nuestro caudaloso Magdalena. Desde Nare hasta la Miel os han visto muchas veces en recia y tenaz lucha contra una naturaleza selvática y bravía. Así explorásteis la región del Carare y el Opón y fuisteis el primero que a la cabeza de un puñado de valientes abrísteis el camino de Puerto Niño a Chiquinquirá. Honor y alabanza, pues, al zapador, al explorador, al colonizador (…)”.

A esta síntesis del Dr. Hoyos, cabe agregar:

Después de la derrota en Peralonso, por Venezuela y Jamaica, Gómez fue a Panamá, donde estuvo al frente del batallón “Jiménez”, mientras el “Arboleda” tenía por jefe a su coterráneo Marco Alzate Salazar. Juntos dieron el último “tiroteo” en Colón, en Monkey Hill (Cerro del Mico), el 7 de septiembre de 1902. En octubre fue ascendido Gómez a General.

En Bocas del Toro (Panamá) hubo sucesivas derrotas y victorias del Gobierno frente al Coronel Ramón Buendía. La pelea de calle en calle cesó, por armisticio, el 22 de abril del mismo año.

Al regresar de Panamá, el General Gómez Duque se sometió a exámenes y obtuvo “Pase” legal para ejercer como médico. En esa calidad por largos años ejerció en La Victoria, norte del Valle, de donde vino cuando cumplía setenta años y le hicieron el homenaje dicho. Luego volvió a su Antioquia y se radicó en Medellín. En esta Ciudad entregó a Dios su alma el 21 de diciembre de 1948. A sólo tres meses de cumplir 90 bien vividos años.