GABRIEL GIRALDO ZULUAGA

1907-1993
Decano de la Facultad de derecho de la universidad Javeriana.
Forjador de dirigentes nacionales

Por: Mauricio Ramírez Gómez

(De mitras y Cruces de la Estirpe Marinilla).

Nació en Marinilla el 24 de enero de 1907, del hogar formado por D. Julio y doña María Jesús. Cursó estudios primarios en la escuela municipal y los primeros cuatro de secundaria en el Colegio de San José, de donde pasó, en febrero de 1923 al Colegio de San Ignacio de Medellín. EN Julio del mismo año Viajó a Bogotá, para vestir, el 15 de agosto, la sotana de los jesuitas.

En agosto de 1925, tras dos años de noviciado, hizo sus votos en la Compañía; pasó a los estudios humanísticos hasta 1928 y luego a los de filosofía, que prolongó hasta 1931. Como profesor estuvo en el Colegio de San Ignacio, de donde había salido 8 años antes, hasta agosto de 1934, cuando marchó a Europa con el fin de iniciar estudios de Teología en el Ignatius Kelleg, de los Padres Alemanes.  De 1934 al 38 se mantuvo allí, siendo elevado al sacerdocio el 24 de Junio de 1937. Pasó luego a estudiar el idioma francés en el Noviciado belga de Arlón, lengua necesaria para sus estudios de Teología, Ascética y Mística, los que realizó en la Casa de la Colombiére, perteneciente a los Jesuitas franceses.

Para su doctorado en Historia de la iglesia, marchó a Roma, donde por tres años asistió a la célebre Universidad Gregoriana. Emitió allí sus Votos Solemnes, el 15 de agosto de 1940.

Durante su permanencia en Europa y ya ordenado sacerdote, ejerció su ministerio primero en Berlín, como Capellán del Colegio de las Madres del Sagrado Corazón; en París, como Párroco, en la Iglesia Aux Otages, lo mismo que en el pueblecito de Harricourt, en el Gran Ducado de Luexemburgo.

Regresó a Colombia en agosto de 1941 y desde entonces ha sido profesor de Historia de la iglesia en las facultades Eclesiásticas de la Pontificia Universidad Católica Javeriana; de 1944 al 47, Prefecto del colegio de San Bartolomé y desde la última fecha hasta hoy, Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la misma Universidad Javeriana.

Un colaborador del diario bogotano “La República», escribió en enero de 1957:

“Pocos timbres que alcancen a relievar mejor a una persona como el hecho histórico de haber nacido en la gran Marinilla. Esa noble ciudad de hidalga estampa vasca, ha sido siempre almácigo de heroísmo, de inteligencia y de carácter. El país sabe de sobra que lo Duque y lo Ramírez, lo Zuluaga y lo Jiménez, lo Salazar y lo Gómez, lo Pineda y lo Ocampo, lo Aristizábal y lo Hoyos, le han construido a perfilazos de energía creadora una buena parte de su grandeza. Gentes sencillas y buenas, sin más heráldica que el trabajo honrado y la fidelidad a las virtudes cristianas, estos marinillos prolíficos y rudos han hecho de Colombia toda una verdadera sucursal de la Villa abuela, que en pretéritos coloniales fuera mimada con mercedes de los reyes españoles y que ahora apenas es baúl de gloriosos recuerdos.

“El Jesuita Gabriel Giraldo es eco afortunado de esa alta tradición de guerreros y de mitrados, de heroínas y de gobernantes, de políticos y de levitas con que Marinilla ha enriquecido la historia colombiana.

“(…). Auténtica eminencia gris de la Compañía de Jesús hemos de reconocer en él la más atrayente figura de los jesuitas colombianos. Hombre fuerte que sabe para qué sirve el poder, ha logrado a base de energía y de carácter concentrar en su batalladora personalidad todo el acervo de las virtudes ignacianas, dirigidas a darle al mundo rectores capaces de orientarlo por cauces de disciplina y de trabajo.

“Gabriel Giraldo, desde la respetable soledad de su escritorio ha estado dotando al país (…) de una clase dirigente que está capacitada para cambiarle su fisonomía de pueblo semi-civilizado, por otra más noble, más digna y más cristiana. Algún día Colombia tendrá que levantarse reverente para honrar la memoria de su nombre. (…)»

Agrega Fernando Ossa: Estuvo el Padre Giraldo al frente de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Pontificia Javeriana por más de cuarenta años. Con ocasión del Congreso de Abogados Javerianos celebrado en Medellín y en Marinilla en septiembre de 1987, el Concejo Municipal le otorgó el Escudo de Armas de la ciudad en la categoría de Oro. El 3 de Marzo de 1993 falleció en Santa Fe de Bogotá.