BREVE MONOGRAFÍA DE MARINILLA

1. DESCUBRIMIENTO, COLONIZACIÓN Y FUNDADORES

Los historiadores más autorizados suponen que el descubrimiento de lo que se llamó “El Valle de San José de la Marinilla” fue por los años de 1540. Hacia el año 1664 llegó a esta región FRAY MIGUEL DE CASTRO R., quien sigue la tradición evangelizadora de JUAN DE HERRERA, de FRAY ALONSO DE LA CONCEPCIÓN y de otros que les precedieron. Ya se había confirmado desde el año de 1662 la existencia de la IGLESIA DE “SAN JOSE”, en lo que es hoy Marinilla. Sobre la agrupación d vecinos en “El Valle de San José de la Marinilla”, los datos más positivos son del mismo año, cuando en enfrentamiento sobre la dependencia eclesiástica de Marinilla, entre Remedios y Rionegro, se habla de testimonios sobe acontecimientos sucedidos dieciocho años antes, lo que hace suponer que en 1646 ya se había configurado una incipiente organización comunitaria.

A pesar de lo que se indica en el párrafo anterior, tradicionalmente el año 1690 es tenido como fecha de fundación de Marinilla, cuándo la Diócesis de Popayán, a la que pertenecía esta comarca, reconoció Jurisdicción Eclesiástica a Marinilla por intermedio del Excmo. Dr. Pedro Díaz Cienfuegos, Obispo de Popayán, el 15 de enero de aquel año. A partir de este acto, se autorizó oficiar la Misa y administrar los Sacramentos en este territorio; no obstante, esa fecha es apenas una referencia que hacen algunos historiadores, ya que no hay documento serio y contundente que demuestre definitivamente un fundador y fecha exacta de fundación.

Sobre los fundadores, como se indica, no hay certeza. Algunos aprecian a Doña SABINA MUÑOZ DE BONILLA, a su esposo FRANCISCO MANZUETO GIRALDO y a Don JUAN DUQUE ESTRADA.

En el año 1752 se erigió a Marinilla en Parroquia, por provisión del Virrey D. José Alfonso de Pizarro. Fue su primer cura en propiedad el Dr. Don FABIAN SEBASTIAN JIMENEZ Y FAJARDO, el cual ejerció hasta 1785 cuando murió.

2. EL CURA PROCER, TITULO DE VILLA Y CAMPAÑA LIBERTADORA.

En el año 1787 inicia su fructífero curato de Marinilla el Pbro. Dr. JORGE RAMON DE POSADA, quien regentó la Parroquia por un periodo de cuarenta y ocho años, cuando comprendía Marinilla una jurisdicción que se extendía desde las márgenes del Río Negro hasta las del Magdalena. Se convirtió en el máximo gestor del progreso del Oriente Antioqueño. Incansable batallador por la Libertad, procuró la apertura de vías de comunicación, impulsó el desarrollo industrial, descubrió las salinas de Cruces y el Tesoro, las que sirvieron durante más de un siglo para el abastecimiento del Oriente. En El Santuario, El Carmen y Cocorná estableció plantaciones que sirvieron para originar aquellas poblaciones. Introdujo la caña de azúcar y estableció una fábrica de mantas y lienzos.

Marilla logró el anhelo de Villazgo el 21 de noviembre de 1787, cuando en San Lorenzo del Real, Su Majestad el Rey Carlos III de España firmó la Real Cédula, atendiendo la súplica de los habitantes del Sitio que pretendían, de esa manera, erigirse en entidad autónoma. Fue así como quedaron con la facultad de elegir cabildo, designar Alcalde, tener escribano público, Alguacil mayor y Personero.

El 25 de Junio de 1794, se le concedió a la Villa la facultad de usar sello de armas en sus despachos públicos, por Real Cédula del Rey Don Carlos IV. El Escudo de Armas, cuyo original se conserva en el Museo de la Ciudad, tiene forma ovalada. Sobre campo azul, enlazados o unidos dos brazos, vestidos a la española antigua y original traje de indio, pendiente de la mano española el arpón o saeta y de la india el mosquete o fusil. La orla del Escudo es de oro y sobre ella, en letras negras, está el lema “Pro Religione et Rege, múnera antiquitatis nobis comunia”, cuya traducción del latín es “Por la Religión y por el Rey nos son comunes los dones de los antiguos”, señalando así la amistad y confraternidad que debía existir entre todo el conglomerado de la Villa.

La vida colonial corrió para Marinilla, como para todo el Nuevo Reino de Granada, apacible, silenciosa, interrumpida solamente de vez en cuando por las informaciones de las gacetas peninsulares sobre la invasión de piratas a las costas o descripciones de las guerras europeas.

La situación calmada cambió repentinamente con La Independencia. El 20 de Julio de 1810, los ayuntamientos de las cuatro grandes poblaciones de la Provincia de Antioquia secundaron el grito de independencia y Marinilla escogió al Dr. Posada como representante del Primer Cuerpo Legislativo, al cual tuvo que declinar por enfermedad.

En 1811 empieza la participación de los Marinillos en La Independencia. La vida social está íntimamente ligada a sus acontecimientos; los jóvenes Marinillos ingresaban a la fila del Ejército Patriota. Muchos de ellos participaron en la campaña del Sur; combatieron en El Palo, “Calibío”. “Tacines”, “Juanambú”,” Pantano de Vargas”, “Boyacá” etc.

Hechos heroicos como los de doña Simona Duque de A., quien ofreció sus hijos a la Patria y los de otras tantas mujeres y hombres, constituyen la demostración del más puro amor a la Patria y la prueba del entusiasmo emancipador. Con razón el general José María Córdova escribía al Comandante de las Milicias de Marinilla, el 25 de Enero de 1829: “Créame Ud. Que Marinilla es el pueblo que ha hecho mejores servicios a la República y que su lado yo moriré primero que doblegarme al Cobarde Español” y, el 30 del mismo mes escribía: “Es verdad que toda Marinilla es entusiasta por la libertad”.

A “La Esparta Colombiana” le fueron reconocidos oficialmente los servicios prestados a la Patria, cuando el Gobierno del Estado libre de Antioquia, presidido por el Dictador Juan Del Corral, le concedió a Marinilla el título de “Ciudad”, el 25 de Agosto de 1813.

3. COLEGIO DE SAN JOSÉ

El 15 de Agosto de 1838, previas las licencias del Gobierno, el Doctor RAFAEL MARIA GIRALDO dispuso la apertura de una casa de estudiosos, bajo la dirección de su hermano Pbro. MIGUEL MARIA, con ochenta alumnos procedentes de todo el Cantón de Marinilla.

Nace así el “Colegio de San José”, tercer centro de estudios de Antioquia, ya que antes apenas existían el que posteriormente fue la Universidad de Antioquia y el Seminario San Luis de Santa Fé de Antioquia.

El Colegio ha correspondido siempre a los objetivos y esperanzas de sus fundadores. En él se educó una floreciente juventud que dio lustre a Antioquia y a Colombia. Hoy sigue siendo semillero de intelectuales, mujeres y hombres, quienes serán los promotores de la Colombia del mañana.

4. MARINILLA DESPUÉS DE LA INDEPENDENCIA

No obstante los privilegios y honores oficiales, las poblaciones del Cantón de Marinilla presentaban en las décadas iniciales de la República un cuadro de extremada pobreza, primero por la entrega desinteresada de sus caudales a la causa emancipadora, luego por la liberación de pequeños grupos de esclavos aislados del resto de la población, además de la pobreza del suelo y la escasez de trabajo.

El Grupo Oriental empezó a desplazarse al Viejo Caldas y zonas montañosas del Tolima; a poblar las regiones de Sonsón, Aguadas, Pensilvania, Neiva, Salamina, Aranzazu, Manizales, entre otros.

El vino influjo de los grupos elitistas de Medellín que impulsaron sesgadamente el progreso de las regiones Norte – Sur, dejó en la indigencia el Oriente, ya que la bonanza empresarial nacida a finales del siglo XIX en la capital de la Montaña, no alcanzó a la región de Marinilla.

No obstante, la población que se quedó aquí fue positivamente influenciada por la educación del Colegio de San José, floreciendo un grueso grupo de jóvenes que calmaban los seminarios; otros, aprovechando el amparo de la burocracia oficial, escasa por cierto, se extendieron fructíferamente hasta el colapso del partido Conservador en el año 30.

Por esa época, Marinilla tuvo un marcado atraso en la actividad industrial, en comparación con Rionegro y El Carmen. Sólo se desarrollaron pequeñas actividades artesanales.

Cuando se incrementó el cultivo de la cabuya, empezó a desarrollarse la artesanía de alpargatas, que ocupaba como actividad complementaria mano de obra en el cultivo y extracción de fibra y confección de capelladas. Se agregaba la confección de colchones de paja, cepillos de cerda, muebles, entre otras actividades.

Ya para 1938, Marinilla tenía 5.862 habitantes. La época que va hasta los años 70 aproximadamente, es de completa calma social, no sin advertir la influencia política generada entre los años 48-57, pero sin alteraciones internas de consideración a tal punto que dentro de la sociedad Marinilla en sí misma no se presentaron perturbaciones de orden público que sea preciso resaltar.

El proceso semi-industrial que se inicia en los años 70, el influjo de la Autopista Medellín – Bogotá, el incremento de la población flotante por el atractivo turístico de las hidroeléctricas de El Peñol y San Carlos entre otros, han sido factores determinantes de un período de transición en el cual se están modificando los patrones de comportamiento de la población y, del sistema de valoración normativo de la familia, tratando de desplazar las costumbres ancestrales para formar una sociedad más heterogénea.

No obstante, Marinilla sigue fiel a su tradición educativa y cultural, distinguiéndose como piloto en el Oriente Antioqueño. Existen en la ciudad 39 escuelas primarias, 10 colegios de secundaria y media vocacional en todas las modalidades; programas universitarios de la Universidad Pontificia Bolivariana, de la Escuela Superior de Administración Pública – ESAP y de UNISUR, y Granja Experimental del Politécnico Colombiano.

El potencial educativo ha sido el atractivo para que un gran número de familias de otros Municipios del Oriente Antioqueño terminen por fijar en éste su vivienda permanente. Por ello el desarrollo urbanístico se ha acelerado en lo últimos años, desbordando las expectativas que se tuvieron cuando se hizo el Plan Piloto de Desarrollo Urbano en 1973.

El crecimiento físico de la Ciudad se ha complementado con importantes obras de servicios públicos, como una moderna plaza de mercados y ferias (mercado al por mayor de Martes a Viernes, mercado general los domingos, feria los sábados); se cuenta igualmente con Unidad Deportiva, Hospital Subregional en el área urbana y tres centros de salud en el área rural.

Cuenta la ciudad con tres parroquias: Nuestra Sra. de La Asunción (centro), Sagrado Corazón de Jesús en el Barrio “La Dalia” y María Auxiliadora en el Barrio “El Hato”. Se precia la ciudad de tener además la Capilla de Jesús Nazareno, verdadera joya Colonial, Museo de Arte Religioso y en donde existe una Cripta en la cual reposan los despojos mortales de varios sacerdotes Marinillos, gloria de la Iglesia. Allí también se celebran, desde 1978, los Festivales de Música Religiosa en cada Semana Santa, organizados por la Corporación Amigos del Arte – Marinilla.

Con sus 40.000 habitantes, Marinilla se proyecta como una de las Ciudades con mayores posibilidades de progreso en el Oriente, gracias a su privilegiada posición como corredor obligado para llegar a los demás municipios de la región, a sólo 42 Kms, de Medellín por la Autopista Medellín-Bogotá, y por la variedad de programas educativos y servicios que ofrece y, en especial, por su gente que, sin perder la identidad, mira con optimismo el porvenir.

Este compendio ha sido tomado de los libros y documentos escritos sobre esta querida Ciudad, con el fin de hacer posible una visión general de su historia y realidad actual, en forma clara, resumida y de fácil comprensión.

FRANCISCO LUIS CUERVO R.