ANSELMO PINEDA GOMEZ

1805-1880

Bibliógrafo. Militar valiente. Patriota acrisolado.

Por: Guillermo Duque Gómez.

Nació en tierras hoy de El Santuario, en aquel entonces de Marinilla, el 21 de abril de 1805. Hijo de D. Pedro y de doña Ramona, fue a la vez tercero y cuarto nieto de uno de los fundadores de esta ciudad, D. Francisco Mansueto Giraldo y de su mujer doña Sabina Muñoz de Bonilla y Alarcón. Y también chozno, o cuarto nieto, por partida doble, de otro de los fundadores, D. Juan Duque de Estrada, y de su esposa doña Juana Josefa de Heredia.

Miembro de una familia de holgada posición económica, pudo viajar a la Capital y hacerse alumno de jurisprudencia en el Colegio de San Bartolomé, carrera que abandonó al ser llamado en 1825 a desempeñar un cargo en el Despacho del Interior, que por entonces dirigía el envigadeño D. José Manuel Restrepo. Pasó luego a la Secretaría de hacienda, como escribiente, al parecer por unos pocos meses.

Con su paisano y pariente José Duque Gómez, debió formar en el grupo que desde Bogotá extendía sus tentáculos a otras regiones, con miras a la destrucción del Libertador. Lo cierto es que, a raíz del negro septiembre de 1828, volvió en sigilo a su tierra, en compañía nada menos que de D. Mariano Ospina Rodríguez, actor de viso en aquel drama que averió los ejes mismos de nuestra carreta. Y no es muy aventurado situarlo entre los antioqueños del grupo dicho, si se observan sus actuaciones, un año más tarde, en la insensata postura del General Córdoba que concluyó trágicamente en el Santuario – Jurisdicción todavía de Marinilla—, de donde por milagro salió vivo.

En 1831 reaparece Pineda en una misión importante: al asumir la dictadura el General Rafael Urdaneta y hacerse Jefe Civil y Militar de Antioquia el Coronel Salvador Córdoba, éste lo envía en busca del Presidente Constitucional, Domingo Caicedo, a fin de informarlo de los hechos y a pedirle además el nombramiento de mandatarios granadinos para esta Sección, en reemplazo de los venezolanos que habían sido depuestos.

En 1840, año inicial de la llamada «Guerra de los Supremos», aparece como defensor del Gobierno legítimo de D. José Ignacio de Márquez y hace prodigios de valor en el paso de Huilquipamba — ladera entre Pasto y la Cocha – donde tuvo principio el fin de las rebeldías del General Obando, al menos por entonces.

En 1843 gobernó a Panamá. Fue uno de sus Secretarios el después Presidente de Colombia, Dr. Manuel Murillo Toro. Fundó en el Istmo la Sombrerería “de Panamá», con maestros llevados del Tolima. De donde aquellos valiosos adminículos en verdad son simples sombreros «de Suaza»…

En 1845 surgió como sección autónoma El Caquetá. Pineda estuvo en esa Prefectura unos meses, hasta el 46, cuando fue nombrado Gobernador de Túquerres. Allí conoció, trató y ayudó en cuanto pudo al sabio y loco D. Simón Rodríguez, maestro muy querido del Libertador.

En el 47, de Túquerres pasó a Bogotá, a la Cámara de Representantes.

Cuando la dictadura del General José María Melo, hizo levantar al pueblo de Ubaqué y con ello abrió la puerta a los llaneros, quienes – con Pineda y José María Ardila – pudieron marchar a encontrarse con los que, al mando de los Generales Mosquera y Tomás Herrera, llegaban por el Norte a la Sabana. Coadyuvó, así, en gran modo, al triunfo de la legitimidad en 1854.

Desde antes de su salida contra Melo, Anselmo Pineda — de rincón en rincón, de amigo en amigo, de tijera en tijera – dio en la flor de llenar su casa de papeles, periódicos, hojas sueltas, folletos, libros, de todo cuanto Dios permitió que saliese de imprenta o de pluma. A la bibliofilia dedicó sus horas, como Don Quijote, pero sin perder el seso. Antes bien, metódicamente espulgó su tesoro y emprendió la tremenda tarea de arrojar la paja e indizar el grano.

Fruto de aquella labor, la extraña biblioteca que desde 1849 ofreció al Congreso en venta y sólo en 1851 se aceptó, pero en calidad de donación: 455 volúmenes en gran formato y muchos papeles sueltos. Donación que se repitió en 1868, aceptada por el entonces Presidente General Santos Gutiérrez. Se completó así el “Fondo Pineda», uno de los más ricos de la Biblioteca Nacional. Constaba de mil ciento diez tomos, a los que agregó posteriormente veinticinco, una de sus descendientes, doña Leonor Pineda, esposa del Dr. Juan Uribe Cualla.

Del “Fondo Pineda” escribió D. Eduardo Posada: “Entre aquellos volúmenes, pobremente empastados, no hay obra de gran mérito literario; pero ahí está nuestra historia de más de medio siglo, con todos sus afanes, sus luchas, sus pequeñeces y sus grandezas. Allí nuestros triunfos y nuestras caídas, nuestros trofeos y nuestros oprobios…».

Casó el Coronel Anselmo en primeras nupcias con la dama bogotana doña Josefa Valencia Caicedo, sobrina del General Domingo, siete veces Presidente de Colombia y en segundas, ya de 53 años, con la samaria doña Ana María Danies Kennedy.

Las andanzas del polifacético Anselmo Pineda tuvieron fin el 7 de octubre de 1880, en Bogotá, cuando Dios lo llamó al descanso eterno.